Sobre mí · ed. 02 · 2026

Llevo años persiguiendo la misma pregunta. Solo cambié de escenario.

Cambié de industrias, de cargos, de escenarios. Periodismo, gobierno, B2B industrial, una startup construida desde cero.

Visto de lejos parece un mapa sin rumbo. Pero en cada parada me hacía la misma pregunta: ¿cómo hago que esto funcione de verdad, y no solo en el papel? Esa pregunta es lo único que de verdad sé responder.

Lo demás —el marketing, la comunicación, la tecnología— son las herramientas con las que la respondo.

Dónde aprendí lo que sé

Cada parada me enseñó algo que no se enseña en un curso.

Escribiendo para medios especializados aprendí a destilar: quitar todo lo que sobra hasta que queda lo que importa. En el programa de transformación educativa más grande de Colombia aprendí a mover gente —no cientos sino decenas de miles— y entendí que una estrategia que nadie adopta es solo un documento bonito.

En el B2B industrial aprendí que el marketing que no se conecta con la venta es un gasto, no una inversión. Y dirigiendo producto en una startup de economía plateada aprendí lo más difícil: construir algo que no existía, decidir con poca información y sostener la calma cuando todo es incertidumbre.

No acumulé experiencias. Fui profundizando en una sola pregunta desde ángulos distintos.

La tecnología no basta

Una herramienta que la gente no entiende no conecta con nadie.

Con los años entendí algo que cambia cómo trabajo: la tecnología por sí sola no acerca a una empresa con sus clientes. Una plataforma poderosa que nadie sabe usar es solo una pantalla más en el día de alguien ocupado.

Por eso pongo la experiencia del usuario en el centro. Diseñar el recorrido, anticipar la duda antes de que aparezca, quitar cada paso que sobra, es lo que convierte una herramienta en un verdadero canal de conexión. Cuando el diseño está bien hecho, la tecnología deja de sentirse como tecnología y empieza a sentirse como alguien que entiende. Ahí, y solo ahí, una marca y su gente realmente se encuentran.

Lo que estoy construyendo ahora

SkillBridge: la respuesta que me tomé en serio.

En algún momento la pregunta dejó de ser solo sobre negocios y se volvió personal. Soy cofundador de SkillBridge, una plataforma impulsada por inteligencia artificial que se prepara para cambiar la forma en que los jóvenes llegan a su primer empleo.

Nace de una convicción simple: el talento no debería medirse por la experiencia que todavía no se tiene, sino por las competencias, las habilidades y el potencial de cada persona. Por eso estamos construyendo un ecosistema donde jóvenes egresados, empresas y expertos se encuentran y cada uno aporta valor real.

Hoy estamos en desarrollo, muy cerca del lanzamiento. Levantar algo que abre puertas para quienes más lo necesitan, y que a la vez ayuda a las empresas a descubrir talento de forma más justa e inteligente, ha sido de las cosas más significativas que he hecho. Es la misma pregunta de siempre, esta vez aplicada a algo que importa de verdad: que el potencial de alguien no se quede esperando un permiso para demostrarse.

Cómo trabajo

No vendo horas. Vendo criterio.

Lo que pongo sobre la mesa no es cuánto trabajo, es dónde mirar primero. Llego, entiendo tu negocio completo —marca, marketing, producto y tecnología— y te digo qué arreglar, en qué orden y por qué. La mayoría de los problemas de crecimiento no se resuelven haciendo más cosas, sino haciendo las correctas en la secuencia correcta.

Trabajo cerca, sin humo y sin jerga para impresionar. Si algo no lo sé, lo digo. Si hay alguien mejor que yo para una tarea, te conecto con esa persona. Mi trabajo es que tomes mejores decisiones, no que dependas de mí para siempre.

Por qué hago esto

Me obsesiona el momento en que algo por fin encaja.

Hay un instante —cuando un sistema que diseñaste empieza a funcionar solo, cuando una marca por fin dice lo que siempre quiso decir, cuando los números se mueven en la dirección correcta— en que todo cobra sentido. Llevo años persiguiendo ese momento en negocios ajenos como si fueran míos. Sigue siendo lo que más me gusta de esto.

Si estás en un punto donde sientes que trabajas mucho pero el negocio no avanza al ritmo que debería, probablemente no te falta esfuerzo. Te falta un par de ojos que vean el mapa completo. Para eso estoy.

El primer paso

¿Empezamos por ver el mapa completo de tu negocio?

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